No las había comido hace años y el otro día, en pleno ataque de nostalgia invernal salí como una posesa a buscar harina de maiz.
Según decía mi abuela, la harina de panizo (maiz) se pica de un año para otro, así que es difícil encontrarla en los mercados fuera de temporada. En el barrio de Gràcia, hay una tienda, desde que tengo uso de razón, de legumbres a granel, todo tipo de legumbres y todo tipo de harinas, todo a granel "el granero" le llamamos. No tenían todavia, me dijeron. Pero como había decidido hacer las migas "peti qui peti", me dirigí a una tienda de dietética. Tenían, no era precocinada ni nada por el estilo, era bio, así que me agencié un paquete de quilo.
Como quería ver si era capaz de hacerlas no compré más que costilla de cerdo y tacos de jamón.
No voy a poner cantidades porque esta vez fue, "según comprendas", que me decía la señora Elena. Las próximas las haré más puristas y me fijaré en las medidas.
Tengo que confesar que como no tengo el cacharro adecuado, y mira que tengo cacharros! las hice en el wok, un wok precioso que tenía... tenía porque me cargué el antiadherente removiendo las migas... me lo había regalado mi hija... le pediré otro a los reyes majos!
Después de todas las peripecias me puse a la labor:
Freí en abundante aceite, unos cuántos dientes de ajo, con piel y todo, normalment se hace con ajos tiernos, y los retiré. Doré bien la costilla de cerdo y la retiré. Pasé un poquito el jamón, no mucho, sólo hasta que cambie de color.
Retiré una parte del aceite y en el que quedó en la paella, incorporé un litro de agua caliente y eché un puñado de harina, que se fue deshaciendo mientras el agua hervía. Añadí el resto de la harina, no todo el quilo, empecé con 1/4 y luego un par de puñados más, con cuidado, sin dejar de remover, a medida que necesitaba le iba añadiendo del aceite reservado y poco a poco se fueron secando y soltando hasta que llegaron a tener la consistencia y el sabor que yo recordaba... Al final, los ajos y los tropezones, unas vueltas todo junto y... ya está!
Me salieron muy ricas, a pesar de que tenía mucho miedo de liarla. La próxima vez me fijaré en las medidas par afinar la receta!


